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El secreto de los pacientes que mantienen a raya el VIH podría ayudar a curarlo

septiembre 2, 2020

En algunas personas que viven con el VIH, el virus permanece bajo control sin terapia antirretroviral.

Hola, espero que se encuentren bien, soy Alejandro Díaz. Desde que se descubrió por primera vez el VIH / SIDA, siempre van apareciendo nuevas revelaciones respecto al virus, por ejemplo, en 1990 se demostró que existe una mutación genética, denominada como Delta 32, que impedía que algunas personas se contagiaran de VIH y en el último siglo también se ha descubierto que individuos con algún tipo de distrofia muscular, un grupo de enfermedades que provocan debilidad progresiva y pérdida de la masa muscular, también son resistentes a la infección del virus.

Así que a medida que pasa el tiempo surgen investigaciones y descubrimientos que facilitan el hallazgo a distintos tratamientos terapéuticos, sin embargo, hay personas infectadas, que sin necesidad de medicamentos tienen la capacidad de impedir que el virus crezca y mantenerlo a raya.

sida

“Se los conoce como ‘controladores de élite’ y son una proporción de pacientes muy pequeña, por debajo del 1%, que en ausencia de tratamiento controlan la replicación del virus durante largos periodos”, explica el investigador español José Alcamí, jefe de la Unidad de Inmunopatología del Sida en el Centro Nacional de Microbiología.

Se trata de una hipótesis que se sustenta en que estos sujetos desarrollan una respuesta inmunológica que permite el control del virus, sin embargo, no se sabía cómo se desarrollaba exactamente. Para encontrar la respuesta un equipo de científicos secuenciaron el genoma de varios miles de millones de células de 64 personas que poseen esta inmunidad y los compararon con lo de otros 41 pacientes de sida que son sometidos a la terapia antirretroviral (TAR), y los resultados fueron publicados en la revista Nature.  

La comparación reveló menos copias del genoma del VIH en los controladores de élite que en las personas que reciben TAR. Sin embargo, una mayor proporción de los provirus encontrados en los controladores estaban genéticamente intactos, lo que significa que tienen el potencial de generar partículas virales infecciosas cuando se transcriben.

En los “controladores de élite” estos fragmentos del virus están localizados con mayor frecuencia en lo que los investigadores denominan como “desiertos genéticos”, lo que significa que se ubican en partes del genoma de la célula que nunca se activan, de modo que el virus no puede reproducirse y seguir infectado. Es como si el virus quedara encerrado en el “trastero de la célula”, una región de la que no puede salir y seguir expandiéndose por el resto del cuerpo.

En cualquier caso, este descubrimiento abre las puertas a una nueva vía para controlar la infección por VIH y a una posible cura funcional de millones de pacientes. De hecho, ya hay en marcha un par de ensayos clínicos para reproducir este mismo mecanismo en los pacientes que están obligados a medicarse con antirretrovilares para impedir que el virus se replique.