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El movimiento anti mascarillas como otra pandemia.

septiembre 9, 2020

Los negacionistas agarran fuerza en gran parte de Europa, mientras que en Latinoamérica son escasos.

Hola, espero que se encuentren bien, por aquí les saluda Alejandro Díaz. Hace unas semanas vimos como en Madrid, España, se produjo una manifestación de personas que aseguraban que el coronavirus no existe, y rechazaban las medidas de seguridad como las cuarentenas o el uso de las mascarillas, días después Alemania fue escenario de una manifestación parecida.

«Todo el gobierno es ilegal, completamente ilegal. El covid-19 es sólo una gripe medio fuerte, una pandemia que está siendo usada para esclavizar a los humanos», decían las pancartas y las consignas mostradas durante la manifestación en Berlín.

pandemia

Estas concentraciones también se repitieron en varias ciudades del mundo, como Zurich, la capital de Suiza, Viena, Capital de Austria y París, capital de Francia.

Entre este movimiento se incluyen personas que ciertamente niegan la existencia de la pandemia, mientras que otros consideran que si existe pero que no es alarmante y defienden la libertad individual y denuncian una “dictadura sanitaria”. Incluso, hay algunos que se jactan en redes sociales compartiendo fotos saltándose las reglas y sin la mascarilla

A pesar de que, hasta los momentos representan una fracción muy pequeña de la población mundial, los militantes antimascarillas ganan adeptos.

“El objetivo del uso de la mascarilla es evitar la propagación del virus, al limitar el contacto con la respiración de las personas y eso es algo que se ha llevado a cabo en entornos médicos durante muchos años. Así se evita que alguien que se ha contagiado por el coronavirus, respire encima de otras personas y sobre otras superficies. Su eficacia es indiscutible en los entornos médicos, y en particular en el contexto de la tuberculosis y de otras enfermedades infecciosas”, aclara Simon Kolstoe, profesor de la universidad de Portsmouth del Reino Unido.

El negacionismo no es viejo. Este comportamiento humano, exhibido por individuos que eligen negar la realidad para evadir una verdad incómoda, por lo general no representa ningún peligro para la humanidad, porque son simplemente ideas, por ejemplo, a pesar de que haya gente que asegure que la tierra es plana, la ciencia te dice que no y no pasa nada si tu no quieres creer en eso, pero en cambio dudar del coronavirus si representa un peligro, porque no se trata solo de desconocer un hecho científico, sino de arrebatar la humanidad a otras personas.

Y entre ellos hay una mezcla de orígenes desde los puramente movidos por intereses políticos y económicos a nuevos guruses, abogados, curanderos, blogueros, exmilitares y hasta sanitarios que sostienen que hay una conspiración tramada contra el mundo para controlarlo y dominarlo y el Covid-19 no es más que un invento, el primer paso.

También hay grupos, no sólo individuos. Como la plataforma Médicos por la verdad, presentada a inicios del verano en Madrid. Este colectivo defiende que ellos investigan y proclaman lo que las autoridades y los medios de comunicación desean ocultar. Según afirman, el uso de mascarillas -“bozales”, como les llaman los negacionistas- provoca enfermedades respiratorias y debería limitarse a “médicos, cuidadores, sanitarios y enfermos”. Igualmente, relacionan la vacuna contra la gripe con la Covid-19. Sus afirmaciones han sido verificadas incluso por la agencia AFP, y no salen bien paradas.

Como vemos, la mayoría de los voceros de este movimiento negacionista están ubicados en Europa y por eso es que agarran más fuerza en ese continente, mientras que en Latinoamérica, son muy pocos y no se les hace eco de sus informaciones.