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El cambio climático parece ser un aliado del virus del Nilo Occidental

septiembre 4, 2020

La pandemia que nos azota ahora comparte escenario con el virus del Nilo Occidental, una enfermedad infecciosa que se transmite a través de los artrópodos.

Hola, espero que se encuentren bien, soy Alejandro Díaz. Este año 2020 de por sí va a permanecer en los libros de historia como uno de lo más caóticos del siglo 21, no solo por la pandemia, sino también por las consecuencias que ha traído consigo y así como el coronavirus ha repercutido en muchas cosas de nuestra vida, hay otros factores que están sucediendo en el mundo que también generan otras cosas, por ejemplo el cambio climático, el cual juega un papel muy importante en la extensión del virus del Nilo Occidental (WNV).

Un equipo de investigadores del Instituto y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) reveló hace años que el virus del Nilo Occidental afecta especialmente a aves, roedores y equinos, y el incremento de la temperatura, por culpa del calentamiento global, ha impulsado los movimientos migratorios de las aves, extendiendo así la propagación de la enfermedad.

virus del nilo

Es decir, el cambio climático está consiguiendo que el virus se expanda con mayor facilidad. Los artrópodos necesitan temperaturas cálidas y humedad para reproducirse. Muchas de las zonas que antiguamente eran hostiles para los mosquitos, ahora se han convertido en favorables.

El WNV se transmite a través de vectores artrópodos, sobre todo con los mosquitos (género Culex). Las picaduras de estos insectos pueden provocar intensos cuadros de encefalitis que, de no tratarse correctamente, pueden derivar incluso en la muerte. El 80% de los casos en humanos son asintomáticos, por eso la tasa de infección es desconocida y solo se declara cuando existen brotes epidémicos con casos de gravedad.

A diferencia del continente europeo el cual tiene casos muy puntuales, en Estados Unidos se han detectado entre 1,3 y 3,5 millones de contagios (hay nuevos estudios que duplican la incidencia) y alrededor de 1.100 fallecimientos. Sin embargo, en España, desde mediados de agosto han sido varios los pacientes que se han hospitalizados en Sevilla por tener WNV.

La transmisión en España podría estar aumentando en áreas de riesgo como las cercanías de humedales, donde conviven aves migratorias con grandes poblaciones de mosquitos.

Otro aspecto por destacar es que, si las temperaturas suben, las fechas en las que pican los mosquitos también se incrementan. Por esta razón pueden multiplicar el virus en su interior, ya que la longevidad de la población de mosquitos está directamente relacionada con la duración del ambiente templado o caluroso.

Resulta paradójico que se den en España, especialmente porque los insectos que actúan como vectores no se encontraban dentro de nuestras fronteras hasta hace relativamente poco.

Por eso, es inevitable pensar que la “culpa” la tiene el cambio climático. Sin embargo, no es el único culpable.

En declaraciones a Hipertextual en 2018, el doctor Rafael Gutiérrez-López, investigador en Doñana y experto en enfermedades transmitidas por mosquitos, explicó que en realidad es más responsable el cambio global que el cambio climático. Esto significa que el aumento del intercambio entre personas de diferentes países y el transporte de mercancías pone el medio adecuado para que estos insectos se desplacen rápidamente de unas partes del mundo a otras.